Pasta fresca rellena al huevo

pasta portada

 

 

Amiguis cocinillas, hoy os traemos una receta que nos encanta hacer, aunque pocas veces cae esa breva ya que aunque es fácil, es una receta laboriosa que lleva tiempo hacerla, eso sí, merece la pena ¡y mucho!

Os vamos a enseñar cómo hacer pasta fresca al huevo rellena. La haremos con dos rellenos diferentes: uno de mar, con atún, tomate y cangrejo y otro de tierra, con queso azul, crema de camembert y nueces.

A nosotras nos gusta más así, ya que no la podemos hacer con la frecuencia que nos gustaría. Así, podemos congelar uno de los sabores o bien pegarnos la panzada padre a dos carrillos.

 

Los ingredientes para la masa:

– Harina (500gr)

– 3 huevos grandes

– Una cucharadita de sal

– Aceite de oliva (del bueno, no me seáis cutres)

 

Los ingredientes para nuestros dos rellenos:

De mar:

– Una latita de atún al natural

– Cangrejo

– Un chorrito de tomate frito

De la tierra:

– Un trozo de queso azul

– Una tarrina de crema de camembert

– Un puñado de nueces

 

 

La masa:

Hacer la masa no puede ser más sencillo. Mezclamos la harina con los huevos, la sal y el aceite y amasamos como si no hubiese mañana hasta que tengamos una masa firme, durita y homogénea. Normalmente la gente suele hacer un volcán sobre la encimera de la cocina con la harina y en el centro de este el resto de ingredientes, nosotras lo solemos mezclar todo primero en un bol grandote, y luego lo pasamos a la encimera, cuando la masa ya no pringa.

 

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Hay que amasar con fuerza, durante unos diez minutos, así que ese día os ahorráis ir al gimnasio. Comida rica y bíceps tonificados… ¿Qué más se puede pedir?

 

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Nosotras separamos la masa en dos bolas, así son mas fáciles para amasar y hacer los dos rellenos después.

En caso de que la masa quede muy seca podemos añadirle un poco de agua fría, y si por lo contrario queda pegajosa, añadiremos más harina.

 

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Una vez bien amasadas las envolvemos en film y la dejamos reposar aproximadamente durante media hora.

 

Mientras la masa reposa, nosotras vamos a hacer los dos rellenos.

 

Los rellenos

Ambos rellenos son la mar de sencillos, sólo tendrémos que introducir los ingredientes a una picadora y darle caña. Para gustos los colores, si preferís un relleno con más textura picaremos poco, si por lo contrario os gusta todo hecho una pastita y sin tropezones de nada picaremos bien a fondo.

 

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Nosotras tenemos la suerte de tener un pueblito bueno a mano, que nos abastece de productos de verdad, sanos y ricos, como las nueces que usamos para esta receta.

 

La pasta rellena:

 

Si ya ha pasado la media hora y tenéis vuestros dos rellenos listos es el momento de sacar la maquinaria pesada y ponernos con lo divertido.

Antes de nada os contamos que nosotras tenemos una máquina de pasta Ibili y estamos bastante contentas, la máquina nos vino con el accesorio para hacer tallarines y spaguettis y lo usamos un montón. Nos gustó tanto que nos lanzamos y compramos el accesorio para hacer raviolis, pero este no nos gustó nada. No sabemos si es que nosotras somos un poco torpes o es el aparato, el caso es que no nos gusta y preferimos hacer la pasta rellena a mano, con moldes o con un cortador. Hoy lo haremos de las dos formas.

 

En caso de que no tengáis máquina para hacer pasta casera, con nuestro método podéis hacerlo igualmente estirando la masa con un rodillo, eso sí, es más laborioso, pero no imposible.

 

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Empezaremos cogiendo una de nuestras dos bolitas de masa y la partiremos a la mitad. La enharinamos, y  la amasamos de nuevo durante un ratito. Enharinamos también la encimera donde la vamos a estirar un poco con el rodillo, para a continuación meterla en nuestra máquina (la cual también tenemos que enharinar).

Pasamos varias veces la masa por la máquina empezando por el 1 (tamaño más ancho) hasta el 3. El grosor de la masa dependerá de vuestro gusto, pero cuanto mas fina, más difícil de rellenar sin que se rompa.

 

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Pasaremos la masa tantas veces como sea necesario, no os preocupéis si en ocasiones se os rompe o parece que se engancha, le iréis cogiendo el truco con la práctica. Los bordes irregulares los quitaremos luego con un rodillo de corte (o con un cuchillo mismo).

 

Ahora que tenemos nuestras planchas de masa toca poner el relleno.

Nosotras no precortamos las formas de la pasta antes de rellenarla. Usamos las planchas tal cual y después de poner los rellenos la doblamos a la mitad, tenemos que tener en cuenta de dejar espacio suficiente entre relleno y relleno para que luego podamos cerrarlo comodamente y sellarlos bien.

 

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Sellamos la masa bien con los dedos y con delicadeza y lo cortamos con un rodillo cortapastas (como los de cortar las pizzas, pero pequeñitos y con formas)

 

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Para que os quede bien sellado y no se os escape el relleno, antes de pegar las dos capas de masa podéis humedecer los bordes con un poquito de agua y un pincelito, o el propio dedo.

 

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Nosotras somos más de toda-la-vida y lo hacemos modo “empanadilla” con un tenedor de postre y sin presionar demasiado.

 

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El otro método que usamos es con un molde metálico, en este caso redondo. El procedimiento es igual: Ponemos la plancha de masa, ponemos el relleno (dejando espacio para sellarlo bien), doblamos la plancha por la mitad tapando el relleno y sellamos con el dedo y una vez hecho esto, cortamos con el molde metálico.

 

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¡Y aquí están nuestras bonitísimas pastas rellenas! Ahora tenemos dos opciones, ponerlas a hervir o congelarlas, sí, ¡se puede!. Si las congeláis, podréis usarlas cuando queráis sin necesidad de descongelarlas antes, simplemente las sacáis del congelador y directas a la olla hirviendo.

 

Para hervirlas, tanto si acabáis de hacerlas como si las tenéis congeladas, preparamos una olla generosa de agua con sal. El tiempo de cocción es de 5 minutos más o menos.

 

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Nosotras echamos unas 15 unidades por tanda, la pasta tiene que hervir cómoda.

 

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Una vez cocidos, los retiramos con una espumadera, bien escurriditos y para que no se nos peguen mientras cocemos los otros, les echamos un chorrito de aceite bueno. O bien, si los vamos a meter en una salsa los incorporamos a ella (siempre que la salsa esté ya terminada y no siga cocinándose).

 

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Y ya tenemos nuestro platito de pasta rellena hecha con nuestras manitas y todo nuestro amour nutritivo.

 

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Nosotras en esta ocasión lo hemos acompañado con una salsa de tomate, zanahoria y albahaca.

 

Así que ya sabéis, un día que tengáis un par de horitas libres, os metéis en la cocina, cervecita o copa de vino, música para cocinar rico ¡y manos en la masa!

 

¡Umi-truquis!

 

Al montar la pasta rellena, cortarla y usar moldes siempre nos quedan recortes y desde luego no vamos a tirar. A medida que vamos cortando vamos reservando esos recortes y hacemos otra bolita de masa la que tendremos tapadita con film. Y al final de hacer nuestra pasta rellena, nosotras nos hacemos unos tallarines o espaguettis ( que con eso nunca sobra nada) y los congelamos para otro día.

 

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Si acabais de hacer vuestra pasta y la vais a hacer al momento, es mejor que esperéis unos minutillos a que esta se seque un poco. Nosotras nunca esperamos, porque en lo que vamos montando unas, las anteriores ya se secan, y como las cocinamos por tandas, simplemente echamos al agua las primera que hemos hecho.

 

 

 

 

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